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Después del Huracán

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Mi abuela Margot y mi abuelo Quino vivían justo frente al Río Guayo. El puente que une a la municipalidad de Adjuntas con la municipalidad de Lares está justo frente al que fuera su hogar. Era en este río en el que nos bañábamos en el verano. Cuando pasaba el huracán, era en este río donde nos hacíamos más familia y más comunidad.

Dice el dicho que después de la tormenta, viene la calma. Esto es quizás así; pero después de la tormenta también vienen los desafíos de cómo vivir sin las necesidades básicas a las que nos hemos acostumbrado. Después de la tormenta también vienen los días sin luz, sin agua, con comida limitada… vienen los días largos sin saber cuánto tiempo será antes de que la vida vuelva a la normalidad. Después de la tormenta viene el resuelve, como le llamamos en mi pueblo.

No es secreto que cada vez que hace un viento fuerte, la frágil infraestructura de Puerto Rico sufre. En mi barrio, digo yo que cada vez que alguien destornuda duro, la luz se va. El agua potable también es un reto. Esa viene cada dos días; a veces un poco menos seguida. Prácticamente casa cuenta con sus tanques de agua para recolectarla cuando está disponible y así mantener el suministro cuando se vuelva a ir. Cuando chiquito, teníamos acceso a una quebrada de la cual sacábamos agua para tomar. El agua para uso diario la traíamos también de allí, pero por tubos y con bomba que mi papá instaló. Había conexión al sistema de la AAA , pero no dependíamos de ella para abastecernos de agua.

Recuerdo que después de los huracanes, cuando tanto la luz como el agua se iban por semanas, trasladábamos algunas de nuestras rutinas diarias al Río Guayo. Allí, debajo del puente que une a Adjuntas con Lares, un grupo de mujeres – la mayoría de mi familia – sacaba barras de jabones, paletas, cestos y tablas para lavar ropa. Sentadas en piedras o en banquitos que sus maridos le hacían, las mujeres comenzaban a lavar las ropas de sus familias. Con cada estrujada de ropa, con cada movimiento de limpieza, comenzaban los chistes, las carcajadas, las noticias del día y los chismes de barrio. Con cada pieza lavada, se enteraba uno de los planes para las comidas comunitarias de más tarde, de las posibilidades de que la luz y el agua llegaran más tarde de lo esperado, o de dónde ya estaban vendiendo pan caliente…

La niñez recorría el puente y nos tirábamos al río. Las madres nos gritaban que nos quedáramos quietos porque algo nos podía pasar. Algún niño o alguna niña, siempre, nos arruinaba el día cayéndose entre las piedras y abriéndose alguna herida. En ese momento se paraban todas las actividades para darle consuelo primero y un buen regaño después – o quizás era al revés, no recuerdo – al niño o la niña lastimada.

Los maridos, mientras las mujeres limpiaban las ropas, se iban a seguir limpiando los caminos. Vivir en el campo significa dos cosas: siempre hay mucho árbol en la carretera cuando pasa una tormenta, y los caminos no han sido construidos de la mejor manera así que siempre estarán en necesidad de reparación. Recuerdo que mi papá se llevaba la guagua pick-up, su machete, su sierra y cualquier otra herramienta que fuera útil, coordinaba con otros y se iban por caminos que sabían que los gobiernos municipales y estatales no les darían atención. Así era como comenzaban a ayudar a que los vecinos se conectaran. Después del huracán, la comunidad se juntaba para levantarse.

En algún momento del día, cuando ya las ropas estaban limpias, se reunían las mujeres para cocinar. Las ollas eran de tamaño enorme, como para alimentar a un ejército. Se cocinaba lo que hubiese: arroz, habichuelas, gandules, bruquenas del río, chopas del lago, pollos, puerco, guineos, ñames, yahutía, malanga, chayotes, plátanos, huevos… En fin, lo que hubiese por allí se hacía de comida para todos y todas. Después de la comida salían las sillas y las mesas, el juego de dominó estaba listo. Esta era la parte favorita de mi abuela paterna: el juego de dominó. No había en todo Castañer una persona más fanática del dominó que mi abuela Margot. Sus hijos e hijas le temían en la mesa. Ninguna o ninguno la querían tener como pareja de juego, porque si perdías la mano de dominó, ella te desheredaba. ¡Doña Margot no jugaba con su dominó! Abuela gritaba, se emocionaba, se vivía el juego desde el comienzo. Verla jugar dominó con una estrategia nítida, desarrollada por años de devoción a su juego favorito, era toda una experiencia.

Para mí, de niño, el tiempo después del huracán era más como una película de acción y de aventura. Era el tiempo en que la familia y la comunidad se unían. Era el tiempo de jugar debajo del puente del Río Guayo y comer en familia. Era el tiempo de ver las estrellas en el cielo al final del día, cuando se abría el firmamento y se iluminaba el cielo raso con un millón de estrellitas que nos recordaban tanto la fuerza de la naturaleza como el tesón de un pueblo que se levanta su dolor para alcanzarlas.

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While Waiting for News of My Family After Hurricane Maria

69735502People have asked me how I’ve been able to function these past few days. It has not been easy. My parents, sister, and I had been estranged for years. When I was diagnosed with cancer, they reached out. My husband and I visited with them for the first time on December 25th for their Christmas party. We’ve been in communication ever since.

As the hurricane approached, we stayed in communication through text. Then I called a few days before to check up on them. My mom was calmed and not too worried. Cellphone signal had came back just the day before I called. They still had no power in the neighborhood, but the water was back. They were prepared; they had water, food, fuel, and an electric plant. My sister – who works for the Department of the Family of the Commonwealth – had visited a shelter and checked up on her clients. They were ready to face the hurricane. The last I heard from my mom was a reply to my text saying: “yes, I am calmed.”

Those are the last few words I have from my family. I have not heard from them yet.

I have read news reports that tell me my neighborhood is fine and that there are no registered deaths in my hometown as of today. I read about the efforts to clear the roads and make sure that people have access to larger towns to get supplies. But there are no ways to get in touch with the outside world. How does the word go out about what’s happening? People from the metro area in San Juan who have family in Adjuntas go down to check up on them and then share what they had seen and heard on social media as the limited access to cellphone coverage allows them to.

But now going back to the question: How have I been able to function?

I have compartmentalized my self. Having to communicate in English helps. It is not my language. It is not my soul. It is not what connects me emotionally to the world. I focused on the tasks. I focused on the routine (of not having a routine), and pay attention only to the work in front of me. I have the news in the background and read the texts and news that I get constantly. But those are in español, those do not belong to the workplace. Those belong to mí.

I have compartmentalized my life in the past few days. Sure, I have shared news with coworkers and friends who ask. I have even shed a tear or two while doing so. I have tried to perform what is asked of me by the US society: calmness, be collected, show little emotion when talking about such things, etc. Like always, I have learned how to perform according to the social rules of the social mores of the society I live in. I have completely disconnected myself from all, creating walls that separate the mí from the me.

When I am home, or when I am speaking with a close friend, or when I am alone in my office and listening to the news, I cry. I let it all go and finally feel mí.

I know that my family is fine. Something within me tells me so. I also know that it will be probably weeks before I hear from them. I, too, am from those areas in the world where nobody cares about you; where the government has nothing to gain but votes every so often, where “charities” have no good faces or locations for photo-ops. I am from the place where the only thing that helps us is ourselves: the community who stands up, puts on their boots, picks up their machetes, brave the remainder rain and winds, and goes out to join one by one as they clear paths and help restore their comunidad. That resiliency is what helps me function. I am a jíbaro, and jíbaros don’t give up.

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I March For My Niece

My niece, Emely, is nine years old. She is bright, and funny, and loves to read, and loves math, and wants to become a singer and actress. A couple of years ago she had a list of books she wanted me to buy for her. Of course, as a bibliophile, I complied and bought all the books she asked me for and more. When I visited her again, she told me about one of the books I had given her.img_7249

I still remember when Emely started school. Since Emely grew up in a Spanish-speaking household, when she started school she didn’t speak English. She learned the language from her teachers and her classmates. On one occasion, when I asked her to speak Spanish with us and use English for other conversations in order to help her stay bilingual, she said something that shook me to my core. “Spanish is UUUUGLY!” she said. With a heavy heart, I asked her why she said that. She said that everyone in school said it. Spanish is ugly. English is beautiful.

I have talked with Emely about the importance of learning as many languages as she can. I have told her about the importance of using both English and Spanish to communicate, and to take any opportunity she might have in the future at school to learn other languages. I have told her how proud we are of her. I have continued to make sure that she is proud of her Mexican heritage and that she understands what it means to be a USAmerican too. I have shared with her my own Puerto Rican culture and heritage and have encouraged her to adopt what she might want to adopt from it. I have shared with her how wonderful it is to have a non-traditional family, and what a blessing it is that she has a wonderful, supportive, caring mother, and two dads, and so many uncles and aunts, and siblings who live in different homes, and a madrina and a padrino who care deeply for her.

img_7149Today, as a white supremacist, xenophobe, and sexual predator took the oath of office as President, I worry about Emely and her future as a Latina woman growing up in the USA. I know I cannot protect Emely or her brother all the time. I also know that her parents’ immigration status prevents them from providing all the protections that she – both of them, my niece and my nephew – deserve. But there are some things I can do. I can join the RESISTANCE and stand up for my niece.

And so, Emely, I will march tomorrow, Saturday, January 21st. Emely, I will answer the invitation from other women around the USA and the world to stand up to injustices against women. Even though you might be too young to understand, I will march because I love you, because I respect you, and because I believe in you as a woman.

There are also other reasons why I march in solidarity with my niece tomorrow. These are not the only ones, but here are some reasons to march:

I march because I believe that my niece Emely’s brown body is hers and only hers. No one, no matter what position of authority they might have, even if it’s the Presidency of the USA, has the right to touch your brown body, let alone grab it violently and without permission.

I march because I believe that you have the right to education, and that you have the right to make choices as to how far you want to take your education and what profession to pursue or not pursue. You have the right to access a job that is suitable to your abilities and your passions, and to be paid fairly and at the same rate than any male who will do the same job.img_9337

I march because, when the time comes for you to make choices about your body, it should be you, and only you, who make those decisions. Because your brown body is yours and deserves to be respected and honored. Because your brown skin is beautiful, and normal, and is neither “exotic” nor a stereotype to be paraded at the whim of those with power.

I march because I know that your parents can’t be exposed to deportation and because I want to continue being your uncle, not having to be your foster parent should something were to happen to my brother- and sister-in-law.

I march because I believe that, although you have been raised Roman Catholic, you should have the right to make the decision that makes YOU comfortable. I march because, if in the future you want to wear a hijab, you should be able to do it without fear of intimidation. I march because if in the future you choose not to believe in anything, you should not be punished for having no religion.

I march because I believe that you should feel safe in wearing whatever the hell you want to wear in public. I march because I believe that you should feel safe walking down the street and that no one should be cat-calling you, or intimidating you, or threatening your life and safety.

I march because I believe that you should be free to choose to love whomever you want to love, just as I love your uncle who gave me the blessing of being welcomed by this wonderful family that now both you and I, as outsiders, call “nuestra familia.” I march because I believe that you should love as many people as you wish to love and not being condemn for it.

I march because, if I march today, I know… I know… that by the time your Quinceañera comes, this will be a safer place for you and all your loved ones.

I could continue listing reasons to march, Emely, but I can’t. My eyes are filled with tears – you know how much I cry – and I can’t write anymore. But be sure, sobrina, I will march for you. I march for you, mi querida sobrina. I march because I know that staying home is not an option.

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La iglesia que sueño

Es indiscutible que la iglesia perfecta no existe. De hecho, creo que es indiscutible que nunca podremos encontrar una iglesia que llene todas nuestras expectativas. Habiendo sido pastor de varias congregaciones – hispanas, anglo-americanas y étnicamente diversas – puedo dar fe de que es imposible el crear congregaciones que logren complacer a toda persona al mismo tiempo. Siempre es posible encontrar congregaciones que llenen las expectativas sobre uno o varios aspectos de lo que consideramos una iglesia perfecta. Pero en definitiva, no podremos crear una congregación que llene todas las expectativas, todo el tiempo y de toda la gente.teologia-de-la-liberacion

Ahora, habiendo dicho esto, también es importante escuchar cuales son las características que las personas creen importantes para una congregación que sea la más apropiada para ellas. Esto no quiere decir que lograremos crear tal congregación. Es solo un ejercicio de soñar con nuestra congregación ideal.

Cuando me mudé a la ciudad donde vivo actualmente y ya que tenía la oportunidad de pasar del púlpito a los bancos, era el momento ideal para buscar una congregación hispana, que llenara mi necesidad de adoración en español, con una comunidad de gente con la que me pudiera identificar mejor. Visité varias comunidades y elegí una. Como he dicho, ninguna es perfecta, pero encontré una comunidad que me aceptó, que me gustó y en la que me he sentido cómodo. De todos modos, sueño con una comunidad de fe que sea más progresista, que realmente refleje mis valores y teología. No sé si sea posible encontrarla, en especial sabiendo la cantidad limitada de congregaciones hispanas en donde vivo, pero sigo soñando con una iglesia que sea más adecuada para mis necesidades.

¿Cuál es la iglesia que sueño? Pues una iglesia que sea así…

  • Una iglesia que no tengo miedo en tomar posiciones teológicas progresistas; que no se amilane de decir las cosas como son y de condenar el pecado de la soberbia, de la corrupción, de la intolerancia, del racismo, de la xenofobia, de la homofobia, de la violencia, de la transfobia, de la misoginia, del sexismo, de la opresión. En fin, una iglesia que tenga una voz profética.
  • Una iglesia que no le tema a la innovación litúrgica; donde se pueda ser flexible y expansivo con la liturgia. Una iglesia donde la rigidez se deje atrás y se de paso a la innovación, a una liturgia dinámica, a una liturgia apasionada, a una liturgia contagiosa y atractiva.
  • Una iglesia que haga uso del lenguaje inclusivo, donde “Dios” no sea solo presentado en forma masculina, sino que se utilicen todas las imágenes bíblicas para la Divinidad; una iglesia donde se hable del Dios que es como una Madre, como una Doncella, como una Mujer Parturienta, como una Viuda que busca una moneda… En fin, una iglesia que reconozca la naturaleza expansiva de Dios.
  • Una iglesia que no tenga miedo de confrontar la injusticia donde la vea; que se muestre solidaria con las personas marginadas, que se muestre solidaria con quienes sufren, con las personas en necesidad, con la niñez, con los inmigrantes, con las minorías étnicas, etc. Una iglesia que se enfrente a la supremacía blanca con valentía y que la denuncia como lo que es: pecado.
  • Una iglesia que esté bien fundamentada en sus principios cristianos pero que también participe y se nutra de las muchas tradiciones religiosas que existen. Al mismo tiempo, que sea una iglesia de vanguardia con respecto a la ciencia y la educación, que estas sean utilizadas para enseñar la grandeza de la Divinidad y no que se deje llevar por la falsa dicotomía de “ciencia contra religión”.
  • Una iglesia que se atreva a ser política – en el sentido de denunciar políticas públicas que afecten a los grupos más oprimidos mientras también deje bien clara su posición con respecto a políticas públicas de beneficio para toda la sociedad.
  • Una iglesia que atesore la tradición musical de los himnos antiguos mientras también incluya, celebre y cree nuevas formas musicales.
  • Una iglesia que atesore la tradición teológica mientras a la vez acepte la naturaleza siempre expansiva del conocimiento que ofrece el Espíritu de Dios.
  • Una iglesia que utilice más de una versión de la Biblia en español; que entienda que cada traducción es una interpretación y que no todas las interpretaciones son iguales ni apropiadas para todas las veces.
  • Una iglesia donde se proclame la Palabra de Dios en los sermones y no que se ofrezca un mensaje para sentirse bien; una iglesia que confronte, que enseñe, que rete, que desafíe a la feligresía a vivir su fe y no solamente a creer.
  • Una iglesia que celebre; que celebre la diversidad, que celebre la vida, que celebre a Dios, que celebre las culturas, que celebre la música, que celebre la Creación, ¡que celebre todo el tiempo!
  • Una iglesia que sea también bálsamo y refugio para quien busca dirección en su vida.
  • Una iglesia donde la niñez que llegue sea tratada como parte integrante de la misma; que se escuchen niñas y niños jugar y llorar en el santuario, que las madres y los padres se sienten en la libertad de correr tras sus hijas e hijos, donde la voz de la niñez es celebrada, escuchada y empoderada.
  • Una iglesia donde la mesa esté abierta; donde el pan y el vino nunca se acaben ni estén restringidos solo para un grupo; donde regularmente se invite a la gente a participar de la mesa de gratitud – eucharistía – y donde el llamado a compartir esta mesa sea contextualizado para el momento en que se vive; donde los elementos reflejen las comunidades donde se celebra, o sea, que no sea solo pan y vino, pero tortillas y tostones y pan dulce y casabe y jugo de naranja y de jamaica y de coco y café y mate y…
  • Una iglesia donde se sienta el Espíritu vivo de Jesús.

En fin, no sé si esta iglesia llegue a existir, pero espero que alguien por ahí escuche y, si es posible, que acepte el llamado de comenzar a hacer realidad la iglesia que sueño.

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Vigil For LGBTQ Orlando Victims — Vigilia por las víctimas LGBTQ de Orlando

I shared these words with the Madison community during a vigil in honor of the victims of the recent massacre in Orlando. | Compartí estas palabras con la comunidad de Madison durante una vigilia en honor a las víctimas de la reciente masacre en Orlando.


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Rainbow flag with the names of the victims of the Orlando massacre. | Arcoiris de banderas con los nombres de las víctimas de la masacre de Orlando.

Buenas tardes, y gracias por decir “presente” en esta vigilia de recordación de nuestros hermanos y hermanas en Orlando. Soy el Rvdo. J. Manny Santiago, director ejecutivo de “The Crossing” un ministerio ecuménico para estudiantes en la Universidad de Wisconsin – Madison. Estaré compartiendo con ustedes unas palabras en español y luego en inglés. | Good afternoon and thank you for being here at this vigil honoring the siblings we lost in Orlando. I am the Rev. J. Manny Santiago, Executive Director of The Crossing campus ministry at the UW-Madison. I will share some words in Spanish first and then in English.

Español

No es fácil para mí el encontrar las palabras para compartir con nuestra comunidad. Hay ocasiones en el ministerio cuando tragedias como la que hemos sufrido nos dejan así: sin palabras, con dolor, con furia y confusión. Al mismo tiempo, sabemos que necesitamos levantar nuestras voces, ya sea para animarnos los unos a los otros, para denunciar injusticias o, en ocasiones, hasta para cuestionar la bondad de Dios cuando solo que podemos ver es violencia y muerte. Todo eso es parte del proceso de duelo y nadie nos debe decir que no sintamos estas cosas. Para mí, he pasado por todas esas etapas en menos de una semana: he sentido dolor, rabia, miedo, confusión y hasta he cuestionado la bondad de Dios que sirvo.

¿Por qué? Pues porque la tragedia de Orlando me ha tocado muy de cerca. No solamente tengo familia en Orlando – algunos de los cuales asisten al Club Pulse de vez en cuando – sino que, igual que la mayoría de las víctimas, soy Latino, puertorriqueño y abiertamente gay. Sí, soy un hombre Latino, pastor y gay. Desde pequeño escuché que esas cosas no podrían vivir juntas en una sola persona. Ese discurso de odio y rechazo que escuché de pequeño en la Iglesia me llevó a cuestionar, no solo mi identidad, sino el mismo amor de Dios y mi familia. Hoy muchas personas – políticos, líderes religiosos, etc. – están tratando de borrar las identidades de las víctimas de la masacre de Orlando. No queremos reconocer que son personas LGBTQ, no queremos reconocer que en su mayoría eran Latinos, no queremos reconocer que había entre ellos personas sin documentos… Algunas personas incluso han intentado poner a nuestras comunidades Latinas o LGBTQ en contra de la comunidad Musulmana.

Para mí, como persona de fe, Latino, puertorriqueño, gay, quiero dejarle saber a todas las personas que estamos tratando de hacer sentido de la tragedia: no va a ser un proceso fácil. Necesitamos crear espacios para procesar el dolor, el miedo, e inclusive para cuestionar la bondad de Dios. Pero en ningún momento podemos dejar de luchar por la justicia, por la paz, por reformas legislativas que ayuden a las comunidades de minoría. Reconozcamos que, en especial en nuestras comunidades Latinas, es tiempo de rechazar el machismo, la homofobia, la violencia, el racismo, la islamofobia y el heterosexismo que tanto permea entre nosotros. Es tiempo de levantarnos en unidad, en honor a todas las victimas de tragedias como esta y decir: ¡BASTA!

Que el Dios que se revela de muchas formas y de muchos nombres nos llene de valor, de amor, de sabiduría y de paz para hacer el trabajo…

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English

It is not easy for me to find the words to share with you today. There are moments in ministry when tragedies like the one we have just witnessed leave us like this: without words, in pain, furious, and confused. At the same time, we know that we must lift up our voices, whether to support each other, to denounce injustices and even, on occasion, to question God’s goodness when the only thing we can see is violence and death. All this is part of the mourning process and nobody should tell us that we should not have these feelings. As for me, I have gone through all of these stages in the past week: I have been in pain, furious, scared, confused, and yes, I have questioned God’s goodness.

Why? Because the tragedy in Orlando is too close to me. I have family in Orlando – some of whom frequent Pulse Club – but also because, like the majority of the victims, I am Latino, Puerto Rican and openly queer. Yes, I am a gay, Latino pastor. Since childhood I’ve heard that these things cannot coexist. This discourse of hatred and rejection that I heard in Church brought me to question, not only my identity as a human being, but also God’s and my family’s love towards me. Today, many people – politicians and religious leaders in particular – are trying to erase the many identities that the victims embodied. Many do not want to recognize that the victims where LGBTQ, they do not want to recognize that the victims were Latino, they don’t want to recognize that among them there were people without proper documentation to work in the USA… Some have even tried to put our LGBTQ and Latino communities against the Muslim community.

As for me, as a person of faith, as a Latino, a Puerto Rican, and gay, I want to make it clear to all: trying to make sense of this tragedy will not be easy. We must build spaces to process the pain, the fear, and even to question God’s goodness. But under no circumstances must we stop working for justice, for peace, and for legislative reforms that would support minority communities. We, Latinos, must recognize that it is time to reject our machismo, our homophobia, our worshiping of death and violence, our Islamophobia, our racism, and our heterosexism. It is time to rise up, together, in honor of these victims and all the other victims of past violence, and say: ENOUGH!

May the God who is revealed in many forms grant us courage, and love, and wisdom, and peace for the work ahead of us…

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La comunidad comes together in Wisconsin

In the past few months, the GOP delegation in the Wisconsin state Assembly, in the hopes to support Governor Walker’s agenda of destroying the state, have been trying to pass anti-family and immoral legislation. They have already succeeded in making easier for big developers to contaminate our waters. We all know that they were pretty successful in stripping workers from their rights, preventing heads of households from securing a future for their children and other IMG_4862dependents. More recently, they have been trying to put students’ lives in danger by proposing to allow criminals to openly carry handguns and other firearms around university campuses and even into classrooms. Now, they are also coming after whole families: immigrants, people of color, and other groups that do not conform to the wealthy, white, WASP majority. Two proposed bills are now before the Assembly, to criminalize brown people just for being brown. The legislators swear is to “protect” the communities, but this is just code talking to say that brown peoples are not to be trusted and we must be controlled just as the police has been encouraged to control black people by threatening their lives.

Yesterday, February 18th, the Latinx comunidad from around the state came together in an unprecedented way to say ¡BASTA! People from all over the state came to Madison as the Assembly debated two pieces of anti-family legislation, to let the government and the larger Wisconsin community that our lives matter, that we will not stand idle as they try to destroy our families, and that we not a comunidad and a voz to be dismissed.

Politicians, especially Republican politicians, think that they can play with our lives as they wish. They have stood up against every single moral issue that prevents our lives from being taken from us. In fact, it has been their lack of moral character what has killed so many of us – on the fields, at the hands of police, on the farms and factories, in jail and in immigration detention centers… Their hands are tainted with the blood of thousand Latinxs, yet they keep thirsting for more. It is not enough for them to see our children suffer, our parents mourn, our youth are anxious… They are not satisfied with seeing our IMG_4859suffering, they also want us to completely disappear, just as we bring them water, and tea, and their meals; just as we clean their homes and cultivate their fields or milk their cows; just as we tend to their wounds, and teach their children, and run their businesses… It is not enough. Never enough! Brown bodies are to be disposed of as if we are trash. To this, our comunidad says ¡BASTA!

As I stood at the Capitol square with thousands and thousands of my hermanas y hermanos Latinxs and allies, I could not do anything else but be hopeful. I know that the fight is going to be long and arduous, but we are not going to keep silent. La raza es fuerte. Moreover, we are not as divided as they want others to believe. Yesterday, there were flags from all over Latin America because we know that this “divide and conquer” strategy is not going to work. We are ONE, and as such we will fight. As Calle 13 sings: “cuando más te confías las hormigas / te engañan atacan en equipo como las pirañas / aunque sean pequeñas gracias a la unión / todas juntas se convierten en camión.” We will rise and call out our ancestors, our guiding spirits and the power of the women and men who taught us how to fight and win.

To be there, in the presence of such a beautiful cloud of witnesses was a real blessing for me. It filled me with hope, knowing that I am not just one Puerto Rican fighting alone; I am a part of the great América, and we will stand together to reclaim what is rightly ours. La comunidad came together yesterday in Wisconsin, and we will stand and fight because it is the right thing to do.

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Los callos de mis manos

Hace ya varios meses estoy yendo al gimnasio. Por razones de salud no puedo hacer ejercicios cardiovasculares (cardio) que requieran que mi corazón se acelere mucho. Así que mi entrenador sugirió que hiciera levantamiento de pesas en su lugar. Ya van varios meses levantando pesas. Siendo que no utilizo guantes, he notado cómo mis manos se comienzan a llenar de callos.

De pequeño, mi papá me llevaba a la finca para ayudarle. Tenía mis herramientas propias para trabajar: mi canastita de mimbre para el café y mi pequeño machete para enfrentarme a las yerbas que crecían impávidas por todos lados. Para quien no ha crecido en la finca, en el campo, esta vida es romantizada.

Todo escrito que he leído donde el ambiente es el campo, nos hacen pensar que esto es el idilio. Levantarse temprano, trabajar la tierra, producir nuestro propio alimento con el sudor de nuestra propia frente. Todo muy bonito y romantizado, como he escrito, pero nada de verdad.

La verdad es que esto es trabajo duro. Es fuerte. Es trabajo que, para el niño que era, no se sentía ni romántico ni satisfactorio. Aunque no creo que mi papá nunca se haya arrepentido de haber trabajado la tierra, la verdad es que él mismo nos repetía una y otra vez, la necesidad de estudiar para poder salir del campo. Tener una carrera y bc20ee0e87b18cbfe71303719e126ee4un trabajo estable. La vida en el campo y el trabajo de la finca son duros.

El tomar el pequeño machete me creaba callos en mis manos. Recuerdo que detestaba verme las manos al final del día y sentir la protuberancia que se convertiría en una ampolla de agua y que luego dejaría a su vez una marca callosa. Recuerdo el no querer ni siquiera mirar mis manos para no darme cuenta de esta horrorosa realidad que me marcaba como niño pobre, como niño del campo, como niño jíbaro…
Me ha parecido interesante que ahora, cuando ya estoy adulto y tengo más o menos la misma edad que tenía mi papá cuando me llevaba con él a la finca, mi comprensión de los callos en mis manos es diferente. Ahora, aunque no tengo callos por las mismas razones, veo mis manos y recuerdo a mi papá. Recuerdo el machetito que yo usaba para cortar las yerbas del patio y de la finca. Recuerdo los granos del café, color del rubí, cuando recolectábamos los granos en las cestas de mimbre. Recuerdo el levantarme temprano – quejándome, no queriendo ir – para llenarnos del sereno de la madrugada mientras subíamos y bajábamos cerros para encontrar los arbustos más llenos de los granos de café. Recuerdo las manos de mi papá, acariciándonos con cariño por el trabajo completado, por haberle acompañado, por hacerle sentir orgulloso. Recuerdo sus manos callosas sobre las mías, recordándome la importancia de los estudios para que no tuviese que vivir toda la vida en la finca.

Ahora, los callos de mis manos, aunque no vienen de las mismas tareas, me recuerdan a mi procedencia campesina. Soy parte de esa jaibería boricua que salió de las montañas, también llenas de callos y de cicatrices en sus tierras…

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